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8 julio, 2012

Cómo nació la idea de crear ProRetoque

En Junio de 2011 residía en Buenos Aires y colaboraba como retocador para el estudio de Cristina Cassinelli. Recibimos el encargo de realizar las fotografías de los candidatos y líder de un partido político. Era una tarea enorme pues eran cientos de personas y de fotos. Había que retocar uno a uno todos los retratos que iban llegando desde el estudio, donde se habían preparado tres sets con su respectivas luces y fondos. En una primera fase formé un equipo de cinco retocadores independientes que desde sus casas iban procesando el retoque de piel, limpieza de ropa y máscara de las personas pues iba un fondo institucional del mismo color que el fondo del set. Todo fue fluído y no hubo queja.
Nos habían avisado de que quizás habría que incrustar digitalmente al líder en otra serie de fotografías junto a los candidatos a concejales de toda la provincia de Buenos Aires que es casi como España entera. Me puse a investigar y decidí hacer unas pruebas con unas compañías de la India de las que siempre, desde mis tiempos como fotógrafo de stock, supe de su existencia. Son rápidos, buenos y gracias al bajo coste de la vida en el país, pueden ofrecer precios baratos. Envié las pruebas y el resultado me sorprendió por su calidad. Decidimos bajar el presupuesto a una cuarta parte, explicamos el porqué y se hizo de esta manera ya que era inviable componer un equipo de más de seis retocadores ya que el tiempo era muy justo.
Gracias a este trabajo por encargo surgió la idea de montar ProRetoque
Se hicieron 5 fotos del líder en diferentes posturas, se fotografiaron los grupos dejando un hueco y en los laboratorios de India iban limpiando pieles, enmascarando las personas y dejando la ropa libre de motas blancas a medida que las recibían. Yo sólo tenía que colocar al líder del partido entre sus candidatos pues ese era un trabajo creativo difícil de encargar.
Fue un éxito. Al acabar me fui de vacaciones a Mallorca y al regresar de nuevo a Argentina el trabajo brillaba por su ausencia. Y cuando uno está sin trabajo puede hacer dos cosas: esperar o adivinar alternativas. Un íntimo amigo, conocedor de la experiencia, avivó el ascua: «..Vos lo que tenés que hacer es irte a India y montar algo en España, ya es hora que vuelvas, pero con un proyecto, con algo…». En aquel momento por la calle y visible a través del cristal de la cafetería Melody en Juncal y Uruguay, pasó el primer hindú con su dhoti que vi en la ciudad en ocho años. Era el 30 de septiembre de 2011 y desde entonces no he parado. Viajé a la India hace meses y justo estos días los mismos retocadores que contratamos en Buenos Aires están haciendo, cuando escribo estas lineas, las primeras pruebas de ProRetoque.
Por Tomeu Ozonas
 
 

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