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18 September, 2012

“La foto perfecta es como un vino perfecto… No existe”

Entrevista a Javier Rosa, fotógrafo musical
Javier Rosa (Barcelona, 1973), es uno de los más reputados fotógrafos musicales de España. Afincado en Madrid, se ha recorrido la geografía nacional  de festival en festival, capturando la esencia tanto de las bandas participantes como del público asistente. Tan pronto se le ve en el foso como a hombros de un espectador. Y un minuto después se le distingue encaramado al puente de luces, sobre el escenario. Dicen de él que no para quieto un segundo. Y así debe ser cuando lleva más de veinte años recorriendo España de concierto en concierto. Fotógrafo oficial de festivales como el FIB, Electromar, Ojeando, V de Valarés, Estoesloquehay, FIV de Vilalba, o Pulpo&Pop entre otros, ha fotografiado a incontables grupos nacionales e internacionales. Eso sí… nunca sabe si los focos son rojos o verdes. Pero eso es algo que no le importa.

¿La foto perfecta? No existe

© Javier Rosa


¿Cuándo y por qué comenzó a interesarse por la fotografía?
Recuerdo que mis padres tenían una Regula RM antiquísima. Era la joya de la casa, pero era la joya intocable. La guardaban en un cajón de su cómoda y cada vez que la sacaba de su estuche de cuero y veía el mundo a través de su pequeño visor, descubría matices que mi ojo jamás había percibido. Desde muy pronto tuve claro que ahí había ‘algo’ que me atraía.
¿Y cuándo decidió que quería ganarse la vida con una cámara de fotos? ¿Se ha arrepentido alguna vez de tomar esa decisión?
La fotografía es la mejor terapia para quienes, como yo, hemos sido personas tímidas. Ese espíritu ‘voayeur’ hace que te conviertas en alguien curioso tras el objetivo y a la vez hace de ello la mejor terapia para perder esa timidez. Uno no debe arrepentirse de nada. A mí me ha curado.
¿Recuerda su primera cámara de fotos?
Fue una Ricoh, que vendí en Barcelona para poder pagarme el bus a Madrid tras un fin de semana ‘intenso’, sí. A mi regreso me prestaron una Nikon F3 para poder hacer un trabajo. Con ese dinero pude comprarme mi propia F3 y desde entonces creo que no han hecho nada igual.
¿Y recuerda su primer trabajo remunerado?
Sí. Trabajaba de noche fotografiando los clubes de Jazz en Madrid. Hacía las fotos y me largaba a casa cargado de carretes. Me encerraba en un pequeño cuarto de baño en una buhardilla de Malasaña donde vivía y al día siguiente volvía con las copias en 50×70. Recuerdo que Tonky de la Peña las vio y me compró bastantes.
¿Por qué se especializó en fotografía de música?
Tanto fue el cántaro a la fuente que…
¿Descubrió que era daltónico antes o después de dedicarse a la fotografía?
Realmente no soy daltónico. Estoy completamente seguro de que mi problema radica en que no sé de colores. Recuerdo a una profesora que tuve allá por el año 81 que le costaba creer lo que me sucedía y se reía cada vez que le pedía las ceras naranjas para pintar las hojas de los árboles. Hoy nada ha cambiado. Nunca he abierto un manual de colores y nunca lo haré. Además, ¿quién quiere saber de colores cuando tienes delante a Jeff Tweedy bañado por mil focos?
 ¿Alguna anécdota al respecto?
Trabajo en una agencia de publicidad. El resto… ¿se lo imagina?
¿A cuántas bandas ha fotografiado a lo largo de su carrera? ¿Hay alguna a la que siempre haya querido fotografiar y todavía no se haya puesto delante de su objetivo?
A eso no te puedo contestar. Han sido muchas y en diversos escenarios. No llevo la cuenta. A quien sí tengo ganas innombrables de tener delante es a Poison Ivy, pero eso ya es otro ‘sudar’.
En un concierto… ¿prefiere fotografiar a los músicos o al público?
Hay bandas fácilmente fotografiables y las hay insufribles por su actitud. De la misma forma, hay público al que no puedes rechazar fotografiar y otro que dudas que esté viendo un concierto. Cuando los dos factores negativos se cruzan, me largo a la barra.
A la hora de fotografiar hay que se consciente de que la foto perfecta no existe.

© Javier Rosa


 ¿Cuál es el mejor músico para fotografiar? ¿Y el mejor público?
¿Has estado alguna vez en un tugurio subterráneo frente a una buena banda de rock’n’roll? Ahí, las fotos salen solas.
 ¿Qué supuso la llegada de las cámaras digitales para el desarrollo de su trabajo? ¿Echa de menos los viejos tiempos?
No los echo de menos en absoluto. La llegada del soporte digital cambió la forma de trabajar. Un escenario no es el mejor medio para asegurarte una buena foto. La película fotográfica estaba a un precio que comenzaba a preocuparnos ya a todos y disparar a ráfagas comenzaba a ser un artículo de lujo para quienes nos dedicábamos a los escenarios.
 Cuándo termina el concierto… ¿termina el trabajo? ¿Cuánto tiempo le tiene que dedicar después hasta concluir su trabajo?
Cuando termina un concierto comienza el proceso de visualización, catalogación, retoque y, en mi caso, de subida a las redes sociales. En muchas ocasiones, todo este trabajo concluye incluso antes que la banda se haya bajado del escenario.
 ¿Qué programas de retoque digital utiliza? ¿Es más de Lightroom o de Aperture?
Trabajo con Lightroom. Considero que es la herramienta perfecta para quienes debemos de procesar y retocar lotes de fotos en tiempo record. Lightroom me permite tener todo mi material a mano y procesarlo con una eficacia plena.
 Cuando retoca una foto, ¿qué es lo que está buscando?
No considero retoque al proceso que realizo con mis imágenes, más bien las doto de ‘efectos’ que les sacan ese pequeño porcentaje de ‘alma’. Creo que en lo imperfecto está el secreto de una buena imagen. En mi caso, las luces, el humo, la actitud de quien fotografío y un toque de efecto propio hacen que todo esté amalgamado y, en consecuencia, perfectamente imperfecto.
 ¿Sigue el trabajo de algún retocador en especial?
Hoy todos tenemos algo de retocadores. Cada trabajo es único. Eso sí, saco a relucir mi aprendizaje de la ‘vieja escuela’ para reivindicar a Ansel Adams como el gran maestro. De eso no tengo duda alguna.
 ¿Qué le parece una herramienta como ProRetoque? ¿Qué cree que puede aportar al fotógrafo o al retocador profesional?
He tenido la suerte de usarla hace unos días y me ha parecido fantástica. Creo que hay ocasiones en las que, por flujo de trabajo, por tiempo o incluso por desconocimiento de ciertas técnicas, perdemos tiempo y esfuerzo. Puede convertirse en una herramienta muy útil para quienes trabajamos con imágenes. ¿Lo mejor? El precio.
 Dentro del debate ‘retoque sí’ Vs ‘retoque no’… ¿en qué bando se posiciona?
Hemos llegado a un punto en el que de una foto insustancial hacemos una ‘obra de arte’. Se fotografía confiando que el ordenador hará el resto y hemos convertido esa fórmula en algo habitual. Entiendo que la fotografía se ha democratizado pero hemos perdido en norte con respecto a la forma de captar y entender la esencia fotográfica.
 Defina la foto perfecta.
La foto perfecta es como un vino perfecto… No existe.
 A la hora de retocar… ¿algún truco que quiera compartir?
Sean delicados. Menos es más.
 ¿Algún consejo para fotografiar un concierto?
Ante todo, respetar a quien tienes sobre el escenario y a quienes tienes disfrutando del concierto. El respeto en esta profesión está en horas bajas.
 
Si quieres conocer más acerca del trabajo de Javier Rosa:
javierrosa.es
javierphotorosa.500px.com
"Hay bandas fácilmente fotografiables y las hay insufribles por su actitud"

© Javier Rosa

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2 Comments on ““La foto perfecta es como un vino perfecto… No existe”

[…] fotografía de escena, es uno de los fotógrafos musicales más reputados de España. Por eso motivo ya fue entrevistado en este mismo blog hace aproximadamente un año. Hoy regresa al blog de ProRetoque […]

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[…] fotografía de escena, es uno de los fotógrafos musicales más reputados de España. Por eso motivo ya fue entrevistado en este mismo blog hace aproximadamente un año. Hoy regresa al blog de ProRetoque […]

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